El Erotismo e Irreverencia Festiva en la Pintura de Carlos Moyka
Durante el siglo XIX el gran pintor francés Eugene de la Choix, afirmó que la cualidad fundamental de cualquier buena pintura es ser ante el espectador un verdadero festín, donde el color, la concepción general y la ejecución técnica fuesen capaces de conmover y estimular completamente nuestros sentidos, afirmación con la que coincidimos plenamente.
Al contemplar el trabajo del pintor Carlos Moyka, nos viene a la mente esa particular visión del arte como expresión de los valores positivos de la vida. Las obras de este artista son difíciles de catalogar en movimiento o tendencia alguna, ya que posiblemente su mérito fundamental estriba en un eclecticismo, cualidad que caracteriza la libertad del pensamiento, ya que la ortodoxia o fidelidad a tendencia alguna son por lo general manifestaciones de dogmatismo. Es nuestra creencia que el arte siempre es expresión de libertad y sobre todo de espontaneidad, aclarando que esas cualidades deben sustanciarse por una notable sensibilidad, dote natural sin la cual ningún proceso creativo es posible.
Nuestro artista muestra una notable preocupación por poseer una técnica depurada que sea el vehiculo natural a esas las inquietudes del ser, pero sobre todo del ser que disfruta hasta el más pequeño momento, con las cosas más sencillas que en conjunto forman eso que llamamos vida.
El color, el dibujo, la composición, la concepción anatómica y el énfasis emocional de estas pinturas en ocasiones ante nuestros ojos pueden lucir con obvia inclinación al arte naive, en otras a un sutil surrealismo, en la mayoría de las veces sin embargo realmente esto es la evidente reacción a ese complejo mundo en el que vivimos, donde cada quien puede ver lo negativo o positivo que quiera, el desfile de personajes que van desde los desnudos altamente eróticos, los personajes de carácter clerical, los animales fantásticos, y la conjunción de reverencias he irreverencias un poco como la eterna sátira a un mundo que por lo regular peca de una notable hipocresía y una autorepresión muy fingida, hacen de estas expresiones pictóricas el erótico irreverente y festivo mundo de Carlos Moyka.
Profesor: Rafael Rivera Ortíz.